Carmona siempre ha asimilado y hecho propias las diferentes culturas que por aquí han pasado, se ha intentado que no desaparezca ninguna tradición ni oficio. La dilatada asimilación histórica y cultural de las aportaciones que a la ciudad han legado desde las primeras civilizaciones que aquí se asentaron, las influencias traídas por Roma, el Islam, la España cristiana o el Renacimiento de Italia, han significado la asunción de una artesanía plural y muy vinculado a las manifestaciones religiosas, especialmente la Semana Santa.

Es precisamente en las diferentes fiestas donde se origina la conservación de los oficios más tradicionales de la ciudad.

Pero esta señal de la tradición no es la única definición de la artesanía de Carmona, pues aparecen otras actividades que sobresalen y que generalmente, también llevan la marca de la tradición, como es la cerámica o el oficio de guarnicionero para silla o tiro.

En Carmona, la artesanía ha estado desde siempre en función de las necesidades que exigían la agricultura y ganadería, así como aquellas tan definitorias de la vivienda, como la azulejería, La alfarería, forja de rejas y cancelas. Y así continúa hoy, esa conjugación carmonense de artesanía religiosa, oficios para la decoración y de otros útiles para el trabajo y el hogar.